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Tras cerrar el año 2009 ya tenemos datos sobre el indice de precios de los productos agrícolas:
Los pimientos verdes, el aceite de girasol y la merluza, fueron los alimentos que más bajaron en 2009, con caídas del 23,20 por ciento, 19,60 por ciento y 16,74 por ciento, respectivamente.
En productos alimenticios envasados las mayores bajadas las lideraron, aparte del aceite de girasol, el de oliva, con una caída acumulada del 10,57%.
En sentido contrario, los alimentos que más subieron sus precios el pasado 2009 fueron los tomates naturales (que lo hicieron el 7,34%), el arroz (el 3,79%).
Asimismo, en el mes de diciembre, la bacaladilla y la merluza fueron los productos que más se encarecieron, con alzas del 3,16% y el 2,41% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las naranjas y los plátanos de Canarias fueron los que más redujeron los precios, con el 5,92% y el 4,92%, respectivamente.
Entre los alimentos frescos también destacaron el mes pasado las caídas de los precios de los tomates de ensalada (el 3,49%), los pimientos verdes (el 2,85%), las acelgas (el 1,80%), las manzanas (el 1,73%) y los limones (el 1,58%)
En productos alimenticios envasados la estadística del Ministerio señala la caída de precios en diciembre del arroz (el 0,61%).
Sin embargo, en el mismo mes aumentaron los precios el tomate natural (el 0,88%), la menestra de verduras congeladas (el 0,87%) y el aceite de oliva (el 0,74%).
Sabemos poco de cómo los indios usaban el tomate porque la conquista devastó las costumbres precolombinas. Bernal Díaz del Castillo dijo que en 1538 fue apresado por unos indios en Guatemala que se lo querían comer en una cazuela con sal, ají y tomates; y que los aztecas comían los brazos y piernas de sus vencidos con salsa de pimientos, tomates, cebollas silvestres y sal. Sahagún (1499-1590), en su Historia general de las cosas de Nueva España, escribió que los indígenas “venden unos guisados hechos de pimientos y tomates, pepitas de calabaza y otras cosas que los hacen sabrosos”.
Xtomatl para incas y aztecas, pomodoro (manzana de oro) para los italianos, pumu d’amuri (manzana de amor) en Sicilia y love apple en Inglaterra, el tomate fue parte de los primeros tratados de gastronomía de Europa. Recién en 1839, el napolitano Cavalcanti, autor de la primera receta de salsa que aún se llama ragú napoletano, en la segunda edición de Cucina Teorico Prattica propone condimentar la pasta con tomate. Es muy divertida la escena de la película Sábado, domingo y lunes, de Lina Wertmüller, donde Sofia Loren discute con otras mujeres en la carnicería sobre cómo hacer la mejor salsa.
El tomate es una fruta, no una verdura. En 1800, la Corte Suprema de EE.UU. decidió que sería un vegetal. En Mississippi fueron famosos los “Girls’ Tomato Clubs” organizados para promover el consumo doméstico del tomate, aunque persistiera la idea de que era venenoso: se organizó un atentado para matar a Lincoln con un plato con tomate. El tiro salió por la culata y el presidente se hizo fanático del tomate. Fuente valiosa de vitaminas A y C, el tomate protagonizó el cancionero popular durante la Guerra Civil Española que cantaron los Quilapayún en los años ’60 y ’70 del siglo pasado. ¿Se acuerdan de “qué culpa tiene el tomate, de estar tranquilo en la mata”? Contemporánea a los chilenos, Rita Pavone cantaba: “Viva la pappa con il pomodoro”, un canto libertario que compuso en base a una receta toscana. Pavone ironiza sobre el hambre: “La storia del passato, ormai ce l’ha insegnato, che il poppolo affamato fa la rivoluzione” (“La historia del pasado nos ha enseñado que el pueblo hambriento hace la revolución”).
“Italia también está dividida por la comida. Tomate y aceite de oliva al sur. Manteca y salsas blancas al norte. ¡No hubiera podido vivir antes del descubrimiento de América!”, dice Paola Corti, romana, gran cocinera e historiadora de la emigración italiana, especialmente la femenina. “Hay recetas con el tomate de protagonista. Tomates con arroz o gratinados. En las salsas es indispensable. Más las recetas que acomodan el pescado sobre un lecho de tomates con resultados riquísimos”, agrega.
Corti considera que la abundante presencia de carne en la cocina argentina ayudó a las mujeres a ingresar en el mercado de trabajo urbano. Un bife con tomate era más fácil. No tenían que quedarse en casa a preparar la pasta como muchas generaciones de campesinas italianas. Paola recomienda Pomodori alla romana: “Dos tomates gordos por persona. Cortar en redondo el ombligo, vaciarlos y salarlos. Preparar en un bol el arroz mezclado con ajo triturado, albahaca, más el jugo que quedó del vaciado, sal, pimienta, aceite de oliva. Mezclar y rellenar los tomates hasta la mitad. Ponerles la tapita. Agregar aceite, extenderlos en una fuente de bordes altos y al horno muy caliente hasta que el arroz esté al dente”.













