Entradas con la etiqueta ‘cobre sistemico’
Hace poco se declaró una alerta sanitaria en Almería. El culpable fue el ‘isofenfos metil’. Este nombre tan extraño pertenece a un pesticida no autorizado en España que, sin embargo, se encontró en vegetales preparados para el consumo humano. Al saltar la alarma, las empresas extremeñas tuvieron que analizar sus productos para asegurarse de que no incluía esta sustancia peligrosa.
Ese proceso se lleva a cabo en laboratorios como Laboriber, una empresa pacense que, en ese caso, encontró ‘isofenfos metil’ en varios alimentos que tuvieron que ser retirados del mercado. Su labor es que, por ejemplo, un tomate no sólo sea rico, sino seguro, sin pesticidas.
Los laboratorios agroalimentarios, en general, estudian la química de los alimentos. Sin embargo, no es su única labor; también analizan la calidad de los terrenos de cultivo o el agua de riego. El objetivo final es que la comida que llega a los platos de los consumidores sea completamente segura.
En el caso de Laboriber, se centra en analizar frutas y verduras y, ante todo, detectar los pesticidas que son productos cancerígenos si superan los límites establecidos por la legislación. Al entrar en el laboratorio, la imagen es similar a la de una conocida serie de televisión: CSI. En la empresa no falta el cromatógrafo de gases para separar los compuestos de un producto o la absorción atómica que mide los metales pesados.
Sin embargo, en este caso no se usan para muestras de sangre o restos de un crimen, sino para saber exactamente qué contienen los alimentos. Por ejemplo, para elaborar fielmente las etiquetas que detallan lo que lleva un bote de mermelada o una botella de vino.
Lo más común en Badajoz es el análisis de los alimentos que se siembran en la zona y las manufacturas posteriores. Por esta razón, el tomate, el vino y el aceite son tres productos que más pasan por el laboratorio y los pesticidas son las sustancias que más se vigilan.
Francisco Venegas, dueño de Laboriber, es consciente de la importante de esta labor. «Si veinte personas van a cenar y se ponen malas es muy llamativo pero no suele ser peligroso. Es decir, una intoxicación es muy espectacular pero lo alarmante son las productos silenciosos como los pesticidas que son cancerígenos. No juntan a 50 personas en el hospital pero a largo plazo es más mortal. Por eso es tan importante el análisis».
Además de evitar las sustancias peligrosas, el laboratorio también ayuda a las personas con necesidades alimenticias especiales como los alérgicos. Por ejemplo, recientemente se ha descubierto que hay cierta gente que no puede tomar sulfitos, un compuesto que llevan algunos vinos. Para evitar problemas, las empresas de vinos buscan esta sustancia en sus productos y marcan en la etiqueta si incluyen o esta sustancia.
Lejos de la alimentación también hubo un caso reciente de alerta debido a unas botas. Una joven llamada Maite Rodríguez hizo saltar la alarma al sufrir quemaduras por ponerse un calzado que incluía un potente fungicida. En Laboriber también tuvieron que analizar, por petición de las empresas, varios lotes de calzado para descartar que contuviese ‘dimetil fumarato’, el causante de los daños en la piel.
Alimentos sanos
Pero, ¿de quién es la responsabilidad de que los alimentos sean sanos y el calzado seguro? Según explica Francisco Venegas, esta labor recae sobre los empresarios, ya que el sistema de seguridad español se base en el autocontrol. «Las empresas diseñan su propio sistema de control, la Administración lo aprueba y son las industrias las que se rigen por él. Las instituciones, mientras, vigilan que se cumplan».
Al laboratorio, por tanto, son las cooperativas de agricultura y las industrias transformadoras las que acuden para que una empresa privada analice sus productos. Los análisis no sólo se realizan, por ejemplo, sobre el tomate y la uva sino también sobre los productos una vez que han sido manufacturados.
A pesar de que la seguridad depende de los empresarios, Venegas garantiza que los consumidores pueden estar tranquilos. «Las empresas son responsables y el sistema seguro. Por supuesto, la seguridad total no existe porque siempre se está a expensas de algún desaprensivo».
Además de los casos aislados, el dueño de Laboriber lanza un mensaje de advertencia sobre los productos importados de otros países. «Una muestra de la seguridad que existe es que apenas hay alertas sanitarias salvo las que llegan del mercado extracomunitario», es decir, de fuera de la Unión Europea. Los productos que llegan de estos mercados son más propensos a dar problemas y, en este caso, la seguridad de los mismos sí debe estar garantizada por la Administración.
En general, sin embargo, Francisco Venegas asegura que los ciudadanos pacenses pueden estar tranquilos con lo que comen y también pueden fiarse de las etiquetas de los productos que adquieren. Lo que pone es lo que hay.
********
Insecticida no residual: InsecSTOP 1 y 2
Fungicidas no residuales: MildiuSTOP, BotrySTOP, OidioSTOP
Cobre sistémico no residual: AGRARES Cu-













