La Región ya es la mayor productora de tomate de Argentina

Por • 26 oct, 2009 • Sección: General, Internacional
(Argentina) Las huertas locales aportan un 60% de lo que se consume a nivel nacional. Genética y sabor a polémica
Red tomatoes I
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Juan Carlos Mazza se interna en un kilométrico surco hasta que desaparece. Levanta polvo en un invernadero que tiene atmósfera agobiante (con temperaturas que llegan a superar los 40º) y vuelve ligero con dos frutos todavía verdes. “En diez, doce días, estamos”, dice. Habla de una cosecha que, junto a la de otros productores platenses, cubrirá el 60 por ciento del consumo de tomate a nivel nacional. Con buen clima, La Plata aportará al mercado una producción de 36 mil toneladas y así -dicen- se reacomodarían los precios de un producto que días atrás hizo doler el bolsillo.

Tras una histórica helada que paralizó la producción en el norte argentino y frente a una demanda que llevó el precio a las nubes, La Plata es por estos días centro de atención para mercados de frutos y comerciantes de todo el país. Concretamente, la expectativa está puesta en la cosecha platense -demorada por mal tiempo- que hasta mayo de 2010 cubrirá gran parte del tomate que se consume en la Argentina.

Ya sea por las condiciones del suelo, clima o un simple capricho geográfico de la naturaleza, lo cierto es que La Plata va camino a convertirse en la capital del tomate y ya está entre los mejores escenarios del país para el cultivo de este fruto. Con todo, los productores aportan un dato que no muchos conocen y -dicen- los llena de orgullo: “el tomate que usa McDonald’s en las sucursales de todo el país es platense”.

Con apenas 180 hectáreas destinadas al cultivo en el Gran La Plata, productores de Abasto, Olmos, Gorina y Melchor Romero, entre otros, cosechan unas 36 mil toneladas de tomate por año, más precisamente durante el ciclo que va de noviembre a mediados de mayo. En ese período, el 60% del tomate que se consume en el país es platense, mientras que de mayo a septiembre la principal plaza abastecedora es Salta; y de abril a noviembre Corrientes.

“Desde acá abastecemos a parte del mercado de Mar del Plata, parte de Bahía Blanca, Mendoza, capital federal y el Gran Buenos Aires, que es lo más fuerte por las cadenas de hipermercados y mayoristas que después envían la fruta a todo el país”, le dice el productor Juan Carlos Mazza al diario desde un invernadero que ocupa unas 20 hectáreas sobre la calle 197, en Olmos.

Aunque en las últimas horas reacomodó sus precios con una caída promedio del 20 por ciento, el tomate fue otra vez centro de quejas y polémica por una disparada que la semana pasada quebró la barrera de 10 pesos por kilo. Mientras desde las verdulerías se hablaba de una “cuestión estacional”, productores consultados por el diario señalaron que “la helada que paralizó la producción salteña disparó la suba”.

“Con Salta fuera del mercado y La Plata fuera de época, sólo quedó Corrientes para todo el país”, explicaron los productores consultados y al mismo tiempo sumaron un dato a favor del Mercosur: “En medio de la estampida se trajo muchísimo tomate de Brasil. Eso alivianó la demanda y trajo tranquilidad. De otra forma el precio se podría haber ido hasta 25 pesos por kilo”.

LA MANO GENETICA

Como ocurre con otros frutos, el tomate no es ajeno a la manipulación genética. Mientras se trabaja en la “tercera generación”, que para nostálgicos promete devolver algo del sabor perdido (ver aparte), los productores platenses cultivan en mayor medida una “variedad resistente tanto al paso del tiempo como al embalaje y a la manipulación en góndolas”, según explican.

En el historial que manejan los productores locales se menciona a la semilla platense, que prendió fuerte entre los 60 y 70 y dio frutos muy sabrosos aunque poco resistentes. Es la misma que ahora, décadas después, intenta recuperar un grupo de horticultores y especialistas de la UNLP para que “el tomate vuelva a tener sabor a tomate”.

Más acá en el tiempo, a comienzos de los 90, los famosos “larga vida” irrumpieron en cajones y góndolas con la idea de hacerle frente a los tiempos de comercialización, aunque -se decía por entonces- con sabor a nada.

“Desde el 2000 estamos trabajando en la tercera generación: la de un tomate que tenga resistencia y sabor”, dice Mazza y apunta que “habrá que tener paciencia” porque el proceso genético sobre una semilla puede demandar entre 8 y 10 años de investigación para que un fruto salga al mercado en forma comercial.

Con todo, mientras un grupo de horticultores y especialistas de la facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP intenta recuperar viejas glorias platenses, en las plantas industrializadas del Gran La Plata van por el “tomate del futuro”. Se trata de un fruto muy oscuro, que “incorpora el gen del sabor” y -aseguran- podría estar en el mercado en 6 meses.

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2 comentarios »

  1. Hola compañero:

    Me gustaria saber si aqui te estas refiriendo al tomate de industria o a tomate de plaza. Seria un placer para mi poder hablar de este tema contigo.

    Saludos

  2. Te mando un MP

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