informacion general sobre el cultivo del tomate. Ciclo y tratamiento

Por • 17 oct, 2009 • Sección: Fertilizantes, Fitosanitarios, General, Insecticidas, mosca blanca, Plagas, tuta absoluta, Variedades

Familia: Solanáceas

Nombre científico: Lycopersicon lycopersicum, Lycopersicon esculentus o Solanum Lycopersicum

Origen/distribución: Procede de América tropical, concretamente de la zona andina.

Fue introducida en Europa en el siglo XVI.

Tomates
Creative Commons License photo credit: gaudiramone

El tomate o tomatera es una planta cuyos frutos suponen actualmente uno de los productos hortícolas de mayor interés comercial. Es además una importante fuente de minerales y vitaminas, especialmente A y C. Los tomates son muy sabrosos, se consumen crudos en ensaladas, cocinados como ingrediente en numerosos platos gastronómicos internacionales, en salsa, etc. También en un producto utilizado en medicina para valiosas aplicaciones. Es del todo recomendable hacer un sitio en la huerta para beneficiarnos de esta excelente hortaliza.

Se trata de una herbácea perenne en su zona de procedencia, hoy en día cultivada como anual en gran parte del mundo. Presenta tallos de hasta dos metros de largo, pilosos, hojas lobuladas y dentadas, y flores amarillas dispuestas en racimos sencillos. El fruto es una baya globosa, de tamaño variable según las variedades, habitualmente de color rojo y muy jugosa.

Las parte vegetativas de la planta son tóxicas, pues contienen un alcaloide llamado solanina. Esto puede ser el motivo por el cual fue considerada en otros tiempos una planta venenosa.

Existen numerosas variedades de tomate, con notables diferencias tanto en lo que respecta a la planta como sus frutos. Los hay cuyo tamaño apenas es más grande que una cereza, a otros de gran tamaño y formas redondas, alargadas, en forma de pera (muy apropiado para conserva y cultivo en maceta), etc., y también de colores rojo, amarillo y verde.

Reproducción y cultivo


Los tomates se reproducen por semillas. Se cultiva al aire libre en las zonas cálidas a lo largo de todo el año, y en las zonas templadas que dispongan al menos de tres meses de sol fuerte al año, en otro caso habrá que recurrir al cultivo protegido en invernadero.

Para el cultivo en zonas templadas se siembra primero en semillero protegido, cubriendo las semillas con un poco de turba o arena y apretando con una espátula. Durante este periodo regar con moderación. El trasplante al terreno definitivo se realiza cuando la plántula alcance uno 8 cm. de altura, y siempre que haya pasado el riesgo de heladas. La tomatera requiere un suelo profundo, ligero, bien drenado y con abundante materia orgánica (estiércol bien descompuesto). Se plantan en caballones separados entre sí algo más de un metro, pues las ramas desarrollan mucho, y distanciando las plántulas unos 30 cm. Cuidar de enterrar el tallo hasta donde comienzan las primeras hojas. A partir de aquí hay que regar con frecuencia.

Transcurrido un mes de la plantación hay que realizar una serie de labores muy importantes. En primer lugar hay que aporcar, es decir, cubrir el tallo con tierra unos 8 cm. aproximadamente, con objeto de que nazcan más raíces que fortalecerán la planta. En segundo lugar hay que eliminar los llamados brotes axilares, los cuales nacen en el ángulo formado por el tallo y las ramas; esta operación también permite un fortalecimiento y mayor producción de frutos. Finalmente, hay que eliminar también todas las hojas inferiores del tallo, pues pueden ser una fuente de infecciones si caen y se pudren en las proximidades de la planta. La exposición tiene que ser muy soleada. Hay que regar con bastante frecuencia.

La tomatera es una planta trepadora, por ello hay que acondicionar el cultivo para que sus ramas puedan desarrollarse lateral y verticalmente. Se puede realizar colocando en cada mata un tutor de aproximadamente un metro y medio de altura, o construyendo una especie de viña con palos verticales y horizontales. Los tallos se sujetan a los palos o tutores con cordeles muy holgados (sin apretar), y con mucho cuidado porque los tallos son muy frágiles y se parten con gran facilidad.

Recolección


Los tomates se pueden comenzar a recolectar desde el mismo momento en que presentan los primeros tonos rojos; se deben recoger siempre con peciolo. Hay que tener en cuenta que los tomates necesitan mucho sol para su desarrollo; si falta éste quizá puede ser necesario madurarlos artificialmente. Esta operación puede realizarse construyendo una especie de invernadero en el mismo lugar, tumbando las matas sobre una superficie de paja y cubriendo todo con plástico transparente.

Plagas y enfermedades


Al tomate le afectan especialmente el Verticillium, el oídio y el mildiu; hay que prevenirlos aplicando caldo bordelés cada quince días. Contra las orugas se puede aislar la planta cubriendo con ceniza su perímetro. Para otros insectos como el pulgón, chinches, tuta absoluta, mosca blanca o araña roja es necesario aplicar insecticidas, como InsecSTOP 1+2.

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